Este video ha irritado a muchos hermanos que estan presos en "Churchianity"; el sistema eclesiastico contemporaneo... (Llamese Protestante, Catolico, Testigo de Jehova, Mormon, etc...)
Y es que la mayoria de la "Iglesia Moderna" llena todos los requisitos de la Iglesia de Laodicea. Dice que es rica y no tiene necesidad de nada, no quiere salir del mundo, bendice tropas que van a derramar sangre inocente a otros paises, maldice a los pobres, se une con los poderosos, discrima a los que dan menos dinero o los que no dan nada. Da lugares de prominencia a los acaudalados, no sale a buscar a los enfermos, pobres, mendigos, borrachos, prostitutas, drogadictos... es decir, a los "anti-sociales" a la escoria del mundo. A los que precisamente Dios eligio, para avergonzar a los sabios, a los "Escribas y Fariseos" modernos.
Es hora de despertar, y doy gracias a Dios por hermanos como Gaby (La Monja Guerrillera), Abel Garcia, Alex Rodriguez, Ricardo Gondim, Revival School, Obeyjesus.net y aun al Reverendo Trinquete... por levantar la voz y no quedarse callados ante tanta religiosidad muerta y tanta esclavitud.
Bendiciones.
Sunday, October 07, 2007
Monday, October 01, 2007
Por sus frutos los conocereis... y que frutos!!!

(HAGA CLICK PARA AGRANDAR!!!)
"También debes saber que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Habrá hombres amadores de sí mismos, y del dinero, vanidosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin templanza, crueles, enemigos de lo bueno, traidores, impetuosos, engreídos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella. A esos, evítalos." (2 Tim 3:1-5)
Por este medio, publico un email enviado por un tal "profeta, pastor" o que se yo. El cual tiene un blog llamado "Vientoprofetico.blogspot.com"... y que si ustedes no se cuidan, seran presa de este tipo de lobos rapaces.
Este "hermano" es de los que predican paz y prosperidad, que predican "amor" (siempre y cuando le mandes tu dinero), de este tipo de hombres esta llena la Iglesia Evangelica en estos dias...
Es triste saber que mis hermanos caen presa de estos hombres que parloteando grandes palabras, y "bajando fuego del cielo" enganan a los incautos.
Por favor cuidarse de este tal "Profeta". Su ira estalla cuando lo confrontas con la Biblia, su doctrina no soporta la luz, y se ve expuesta en la Palabra de Dios. Aqui un pequeno ejemplo de todo el "amor" que sale de su boca.
En realidad, hay que saltar de alegria, al saber que al Maestro le dijeron Belzebooh, y a nosotros que mas nos diran???
Alegraos, y saltad de jubilo... un "profeta/pastor" nos dice todas estas cosas...
Monday, September 10, 2007
La nueva Reforma
Dave Hunt, en un reciente artículo para la iglesia norteamericana escribió lo siguiente: “Han transcurrido casi 500 años desde Octubre 31, 1517. Necesitamos una nuevaReforma, esta vez más bíblica y más completa. Lo que la Biblia claramente llama ‘pecado’ en los tiempos de hoy es llamado un modo de vivir “alternativo” o “diferente”. Nada es malo y por lo tanto tampoco nada es bueno. La iglesia se ha unido al mundo, el evangelio se ha corrompido y nosotros creemos que a Dios no le importa. Las palabrasde Elías de hace 3,000 años nos reprenden ahora, así como lo hizo en ése entonces a Israel: “¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él.” (1 Reyes 18:21) Más del 90 por ciento de los estadounidenses dicen creer en Dios. Acerca de 80 porciento se llaman cristianos. Pero cuando se les pregunta cómo definen a Dios, las respuestas varían de la “Madre Tierra” a un “poder superior.” Aún aquellos que dicen ser ‘nacidos de nuevo’ niegan que Jesucristo es el “único camino a Dios.”
Aproximadamente el 70 por ciento de los estadounidenses, de los cuales el 64 por ciento se llaman ‘nacidos de nuevo’ y el 40 por ciento de los llamados evangélicos, rechazan la idea que existe una verdad absoluta. Y muchos de aquellos que dicen creer en absolutos, han caído como víctimas del desinterés universal de hablar la verdad. En una descripción profética para nuestros días, Dios advirtió: “Así se le vuelve la espada al derecho, y se mantiene alejada la justicia; y a la verdad se le hace tropezar en la plaza, y no le damos lugar a la honradez. No se ve la verdad por ninguna parte; al que se aparta del mal lo despojan de todo. El Señor lo ha visto, y le ha disgustado ver que no hay justicia alguna. (Isaías 59:14, 15).” Pocas veces en la vida de la Iglesia de Cristo ha habido tanta confusión como en la actualidad. Jamás tanto desinterés por la verdad. Tanto desinterés por amar esta Verdad. Difícil encontrar otra época en la historia cristiana donde los pastores y líderes hayan jugado a la iglesia como ahora. Ya seamos Pentecostales, Bautistas, Carismáticos, Reformados o sin “Denominación”, todos estamos sumergidos en soberbio lío espiritual. Creemos que sabemos hacia donde vamos, pero los resultados visibles arrojan otra medición. Nuestras iglesias están llenas de gente. Cristo esta de moda. Ser un cristiano -no católico- es “casi ya’ parte de una nueva cultura que nos rodea.
Los pastores parecen flautistas de Hamelin, y multitudes de ovejas les siguen a ciegas. No importa lo que crean, prediquen, o sean sus vidas personales y familiares. Pero, la ausencia de compromiso nuestro con Cristo, la auto-negación de lo que somos y quisiéramos ser, de nuestras agendas personales, brilla por su ausencia. Verdad y Práctica no se abrazan a mitad de camino.“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino deDios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. “(Luc 9:57 -62)
Ahora se nos habla de creyentes que no son discípulos de Cristo, ni se someten a su Señorío. Les han dicho y profetizado que ya eso no es necesario para ser salvos. Ahora somos “socios de Dios’ en sus proyectos. Ahora sembramos semillas en el Reino e invertimos en el banco celestial para cosechar o cobrar cheques materiales y económicos. Ahora hacemos transacciones con Dios… si me das te doy…..Ahora somos nosotros los que diseñamos el traje que nos ponemos para decir y mostrar como y quien es un creyente. ¡Quien sabe si de momento se desatará una persecución física contra los no creyentes porque parecería que ellos serán los aborrecidos del mundo!. Ellos, los impíos e inconversos serian los llevados a las hogueras por su firme testimonio de pecado. Los nuevos cristianos que pretenden formar una súper sociedad cristina y gobernar el mundo ¡quizás lo hagan!. En otras palabras,… estamos sin rumbo. Jamás la Iglesia de Cristo ha coqueteado tan descaradamente con el mundo. Con los políticos. Con los gobiernos. Ahora profetizamos por dinero y honra a quienes serán presidentes del país. Estamos de luna de miel con las riquezas, el dinero, las posesiones y el poder. Con los colores, sabores y música del mundo. ¡Es increíble! La iglesia tiene hoy una aceptación casi universal por parte de la sociedad actual y del mundo que le rodea que provocaría a envidia a Cristo y sus Apóstoles. Algo está
cancerígenamente mal, muy mal y casi haciendo metástasis. El Señor Jesucristo advirtió:“Esto os mando: Que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.”(Jn 15: 17-23) Pero nosotros somos más sabios que El. Que los apóstoles. Hemos encontrado las formas y medios para que Cristo, Su Cruz y nosotros ya no seamos rechazados y aborrecidos por el mundo exterior. Ya tenemos sus mismos labios y gargantas, nos interesan las mismas cosas, luchamos por los mismos fines materiales y económicos, de status social.
Nos callamos con el mensaje de Cristo cuando lo debemos proclamar desde las azoteas. Nos avergonzamos de hablar de El. Nos avergonzamos de ser contados con el pueblo de Dios verdadero. Ya no queremos salir afuera del campamento a llevar su vituperio. Nos avergüenza el Cristo verdadero y su mensaje absoluto. (Heb 13:12-14). Ya no queremos cargar ni Su Cruz ni la nuestra. (Mat. 10:38. Luc 9:23) Por igual hemos aprendido dentro de la iglesia reunida a jugar con el mensaje de Dios, ha centrarlo en el hombre y sus necesidades (por no decir sus necedades) y no ha proclamar todo el Consejo de Dios, y los pocos que todavía lo hacen lo hacen distantes de Su Pueblo, sentados en sus primera sillas y asientos de sus sinagogas esperando el momento que las humildes ovejas les llamen ¡Rabí!!! Pastor!!!. Por inconcebible que parezca, existen iglesias que obligan a las hermanos a dirigirse con el titulo de Pastor o Reverendo a sus lideres como si esta humilde función fuera un puesto eclesiástico, un rango perteneciente a una casta superior espiritual o mas grave aun, como si las ovejas fueran de los pastores terrenales y no del Gran Pastor Celestial. ¡Gracias a El por las excepciones dentro de Su Pueblo! ¿Lo peor de todo?,…la tendencia de dividir el pueblo de Dios entre lo secular y lo sagrado, comenzando con sus líderes y ministros. El éxito o fracaso aparente de un ministro de Dios ya se mide por términos humanos, por su brillantez exegetica, tamaño de su iglesia, o territorio y alcance de su “apostolado” y no por las vidas transformadas de gloria en gloria y para la gloria de EL a través de sus ministerios. Hemos dividido en inútiles fragmentos el sacerdocio de todos los creyentes y lo que significa que todos somos ministros a tiempo completo del Señor Jesús. Aquí necesitamos una gran reforma. Muchos predicadores quienes son vistos como ministros a tiempo completo, no son ministros a los ojos del Señor. Conocemos a muchos pastores que reciben un salario pero que no ministran al Señor. No tienen ninguna carga de El. No le buscan diligentemente en oración. Y no obtienen sus “sermones” de El. En vez de esto, ellos toman prestados sus “sermones” de otros predicadores. De sus libros. Tales ministros son meros asalariados, que reciben un cheque por hacer su trabajo. Están faltos de oración, sin una palabra fresca del cielo y del trono de Dios. Sus ovejas se mueren de hambre y sed., aunque por afuera dicen “somos ricos y no tenemos necesidad de nada” (Apoc 3:17)
También conozco hermanos que tienen un conocimiento mucho más profundo de Cristo que los hombres que le pastorean. Esos son lo que quiero que sean mis amigos. Estas personas no reciben ni un centavo por ministrarle al Señor. Pero son conocidos en el cielo como ministros a tiempo completo. Son intercesores, con hambre por la verdad, sirviendo a Dios de todo corazón. Y son dados a la oración, encerrándose en silencio con Cristo con más frecuencia de lo que comen o descansan. Estos son ministros verdaderos, que hace tiempo han crecido mucho más que su pastor. De hecho, su pastor puede ser un náufrago, no un ministro de Dios. Estamos firmemente convencidos de que Dios desea que cada creyente tome parte en el ministerio a tiempo completo. La Escritura nos dice que todos somos llamados como sacerdotes delante del Señor. Sin embargo, primero tenemos que quitar de nuestras mentes que el ministerio a tiempo completo es una posición o profesión. A los ojos del Señor, el ministerio a tiempo completo es ministrarle a él mismo. Dicho de manera simple, podríamos estar como el apóstol Juan, abandonados en una isla, y podemos estar en el ministerio a tiempo completo. De hecho, consideramos a Juan uno de los ministros más nobles en la historia de Dios y Su pueblo. Y cuando ya no necesitemos más el aplauso humano, no necesitemos más una asignación, un plan o tomar parte en alguna obra grande, no necesitemos el respaldo humano o credenciales teológicas, no necesitemos una congregación o un edificio de iglesia, entonces, estaremos listos para lo que Dios ve como ministerio a tiempo completo. Y esta es la nueva reforma que necesitamos: Hombres y mujeres a tiempo completo en la obra del señor. Congregaciones que ya no sigan a ciegas a sus líderes sino al Señor de su Iglesia. Pastores que se despojen de una vez por todas del servilismo humano y sus tradiciones y doctrinas de hombres y sigan al Jefe de Su Iglesia: ¡A Cristo el Señor! La nueva reforma que necesitamos deberá comenzar por cuestionar todo a nuestro alrededor. El porque hacemos las cosas como las hacemos. No somos católicos para no poner en balanza a nuestras madres iglesias o denominaciones, sus líderes, sus doctrinas, sus prácticas y sus enseñanzas. Debemos comenzar (luego de pesar nuestro corazón) por ese tenebroso rincón de la casa y después proseguir con lo que nos coloca un gran peso de tradiciones humanas y de pecados para no correr la carrera que tenemos por delante.(Heb12:1-2)
La gran diferencia hoy con Octubre 3 del 1517, es que los temas básicos no son doctrinales en esencia, aunque hay muchos temas graves doctrinales que tenemos que enfrentar. No son temas como los que provocaron la reforma de Lutero o Calvino. Es aun más complejo. Se trata de un asunto del corazón, de la mente, del espíritu y de la voluntad. Pero que a muy pocos realmente les importa. Será la gran tarea de todos el volver a traer el pensamiento de lo que es e implica una verdadera conversión a Cristo. Ese cambio radical de corazón, mente y voluntad. El radical abandono de la idolatría al Yo, nuestras agendas y ambiciones personales. Y decimos que es complejo porque una gran parte de la iglesia no piensa de esta forma. Piensa y siente igual que el mundo que le rodea. Por ello una “Iglesia con Propósito” al diseño de Rick Warren es una iglesia ya sin propósitos divinos. Es volver a traer los conceptos claros de que es Su Iglesia, como funciona, y como deben ser sus lideres. En este tema creo que la iglesia de hoy es hija de una reforma inconclusa de los siglos que nos precedieron. El volver a la sencillez de la predicación de la palabra, el evangelismo abierto y el enseñar la Palabra de casas en casas y no solo en un centralismo peligroso en los sermones pastorales dominicales. Esto implica revisar y “revirar” muchos de los conceptos de la vida espiritual, de la iglesia reunida, el culto dominical, los sermones, las estructuras físicas, el uso del dinero. En fin, es una tarea descomunal la que todos debemos enfrentar por delante. Por igual conlleva el desarraigar las apostasías reinantes, como las falsas doctrinas centradas en lo sobrenatural, la prosperidad material o aspectos de la “adoración” actual. Ya es hora de que la iglesia detenga y eche fuera de nosotros a esos músicos que provocan a los inconversos y borrachos a baliar merengues y salsas con el sagrado nombre de Jesús en sus letras y líricas. De no hacerlo pronto, Las Avispas se nos devolverán y nos picaran en medios nuestros cultos y asambleas. Es hora de con el “azote de cuerdas” de la Palabra de Dios volquemos las mesas de los cambitas en el templo, de los que venden corderos y palominos para ayudarnos a adorar. Esta nueva casta de adoradores y sus casas disqueras se han convertido en los nuevos santos de yeso de nuestras iglesias, son la nueva decoración de nuestros “altares”, donde la gente va casi a postrarse ante ellos y adorarles. Ya no podemos vivir sin ellos y sus melodramas en las iglesias. Ya es hora de una nueva Reforma, y decir que NO a todo sistema eclesiastico lleno de mandamientos de hombres, que nos someten a “no ver, no tocar, no hacer”. Pero que no refleja el amor y la entrega que hizo que Jesus, sus apostoles y Su Iglesia Primitiva se ganaran el titulo de “Aquellos que trastornan al mundo entero ... “ (Hechos 17:6)
Vamos, prediquemos la Palabra, ayudemos a las vuidas y huerfanos (como diria mi amada)... Y si nos da verguenza hacerlo, significa que nunca conocimos a Cristo.... y necesitamos empezar de cero.
Aproximadamente el 70 por ciento de los estadounidenses, de los cuales el 64 por ciento se llaman ‘nacidos de nuevo’ y el 40 por ciento de los llamados evangélicos, rechazan la idea que existe una verdad absoluta. Y muchos de aquellos que dicen creer en absolutos, han caído como víctimas del desinterés universal de hablar la verdad. En una descripción profética para nuestros días, Dios advirtió: “Así se le vuelve la espada al derecho, y se mantiene alejada la justicia; y a la verdad se le hace tropezar en la plaza, y no le damos lugar a la honradez. No se ve la verdad por ninguna parte; al que se aparta del mal lo despojan de todo. El Señor lo ha visto, y le ha disgustado ver que no hay justicia alguna. (Isaías 59:14, 15).” Pocas veces en la vida de la Iglesia de Cristo ha habido tanta confusión como en la actualidad. Jamás tanto desinterés por la verdad. Tanto desinterés por amar esta Verdad. Difícil encontrar otra época en la historia cristiana donde los pastores y líderes hayan jugado a la iglesia como ahora. Ya seamos Pentecostales, Bautistas, Carismáticos, Reformados o sin “Denominación”, todos estamos sumergidos en soberbio lío espiritual. Creemos que sabemos hacia donde vamos, pero los resultados visibles arrojan otra medición. Nuestras iglesias están llenas de gente. Cristo esta de moda. Ser un cristiano -no católico- es “casi ya’ parte de una nueva cultura que nos rodea.
Los pastores parecen flautistas de Hamelin, y multitudes de ovejas les siguen a ciegas. No importa lo que crean, prediquen, o sean sus vidas personales y familiares. Pero, la ausencia de compromiso nuestro con Cristo, la auto-negación de lo que somos y quisiéramos ser, de nuestras agendas personales, brilla por su ausencia. Verdad y Práctica no se abrazan a mitad de camino.“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino deDios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. “(Luc 9:57 -62)
Ahora se nos habla de creyentes que no son discípulos de Cristo, ni se someten a su Señorío. Les han dicho y profetizado que ya eso no es necesario para ser salvos. Ahora somos “socios de Dios’ en sus proyectos. Ahora sembramos semillas en el Reino e invertimos en el banco celestial para cosechar o cobrar cheques materiales y económicos. Ahora hacemos transacciones con Dios… si me das te doy…..Ahora somos nosotros los que diseñamos el traje que nos ponemos para decir y mostrar como y quien es un creyente. ¡Quien sabe si de momento se desatará una persecución física contra los no creyentes porque parecería que ellos serán los aborrecidos del mundo!. Ellos, los impíos e inconversos serian los llevados a las hogueras por su firme testimonio de pecado. Los nuevos cristianos que pretenden formar una súper sociedad cristina y gobernar el mundo ¡quizás lo hagan!. En otras palabras,… estamos sin rumbo. Jamás la Iglesia de Cristo ha coqueteado tan descaradamente con el mundo. Con los políticos. Con los gobiernos. Ahora profetizamos por dinero y honra a quienes serán presidentes del país. Estamos de luna de miel con las riquezas, el dinero, las posesiones y el poder. Con los colores, sabores y música del mundo. ¡Es increíble! La iglesia tiene hoy una aceptación casi universal por parte de la sociedad actual y del mundo que le rodea que provocaría a envidia a Cristo y sus Apóstoles. Algo está
cancerígenamente mal, muy mal y casi haciendo metástasis. El Señor Jesucristo advirtió:“Esto os mando: Que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Mas todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado. Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado. El que me aborrece a mí, también a mi Padre aborrece.”(Jn 15: 17-23) Pero nosotros somos más sabios que El. Que los apóstoles. Hemos encontrado las formas y medios para que Cristo, Su Cruz y nosotros ya no seamos rechazados y aborrecidos por el mundo exterior. Ya tenemos sus mismos labios y gargantas, nos interesan las mismas cosas, luchamos por los mismos fines materiales y económicos, de status social.
Nos callamos con el mensaje de Cristo cuando lo debemos proclamar desde las azoteas. Nos avergonzamos de hablar de El. Nos avergonzamos de ser contados con el pueblo de Dios verdadero. Ya no queremos salir afuera del campamento a llevar su vituperio. Nos avergüenza el Cristo verdadero y su mensaje absoluto. (Heb 13:12-14). Ya no queremos cargar ni Su Cruz ni la nuestra. (Mat. 10:38. Luc 9:23) Por igual hemos aprendido dentro de la iglesia reunida a jugar con el mensaje de Dios, ha centrarlo en el hombre y sus necesidades (por no decir sus necedades) y no ha proclamar todo el Consejo de Dios, y los pocos que todavía lo hacen lo hacen distantes de Su Pueblo, sentados en sus primera sillas y asientos de sus sinagogas esperando el momento que las humildes ovejas les llamen ¡Rabí!!! Pastor!!!. Por inconcebible que parezca, existen iglesias que obligan a las hermanos a dirigirse con el titulo de Pastor o Reverendo a sus lideres como si esta humilde función fuera un puesto eclesiástico, un rango perteneciente a una casta superior espiritual o mas grave aun, como si las ovejas fueran de los pastores terrenales y no del Gran Pastor Celestial. ¡Gracias a El por las excepciones dentro de Su Pueblo! ¿Lo peor de todo?,…la tendencia de dividir el pueblo de Dios entre lo secular y lo sagrado, comenzando con sus líderes y ministros. El éxito o fracaso aparente de un ministro de Dios ya se mide por términos humanos, por su brillantez exegetica, tamaño de su iglesia, o territorio y alcance de su “apostolado” y no por las vidas transformadas de gloria en gloria y para la gloria de EL a través de sus ministerios. Hemos dividido en inútiles fragmentos el sacerdocio de todos los creyentes y lo que significa que todos somos ministros a tiempo completo del Señor Jesús. Aquí necesitamos una gran reforma. Muchos predicadores quienes son vistos como ministros a tiempo completo, no son ministros a los ojos del Señor. Conocemos a muchos pastores que reciben un salario pero que no ministran al Señor. No tienen ninguna carga de El. No le buscan diligentemente en oración. Y no obtienen sus “sermones” de El. En vez de esto, ellos toman prestados sus “sermones” de otros predicadores. De sus libros. Tales ministros son meros asalariados, que reciben un cheque por hacer su trabajo. Están faltos de oración, sin una palabra fresca del cielo y del trono de Dios. Sus ovejas se mueren de hambre y sed., aunque por afuera dicen “somos ricos y no tenemos necesidad de nada” (Apoc 3:17)
También conozco hermanos que tienen un conocimiento mucho más profundo de Cristo que los hombres que le pastorean. Esos son lo que quiero que sean mis amigos. Estas personas no reciben ni un centavo por ministrarle al Señor. Pero son conocidos en el cielo como ministros a tiempo completo. Son intercesores, con hambre por la verdad, sirviendo a Dios de todo corazón. Y son dados a la oración, encerrándose en silencio con Cristo con más frecuencia de lo que comen o descansan. Estos son ministros verdaderos, que hace tiempo han crecido mucho más que su pastor. De hecho, su pastor puede ser un náufrago, no un ministro de Dios. Estamos firmemente convencidos de que Dios desea que cada creyente tome parte en el ministerio a tiempo completo. La Escritura nos dice que todos somos llamados como sacerdotes delante del Señor. Sin embargo, primero tenemos que quitar de nuestras mentes que el ministerio a tiempo completo es una posición o profesión. A los ojos del Señor, el ministerio a tiempo completo es ministrarle a él mismo. Dicho de manera simple, podríamos estar como el apóstol Juan, abandonados en una isla, y podemos estar en el ministerio a tiempo completo. De hecho, consideramos a Juan uno de los ministros más nobles en la historia de Dios y Su pueblo. Y cuando ya no necesitemos más el aplauso humano, no necesitemos más una asignación, un plan o tomar parte en alguna obra grande, no necesitemos el respaldo humano o credenciales teológicas, no necesitemos una congregación o un edificio de iglesia, entonces, estaremos listos para lo que Dios ve como ministerio a tiempo completo. Y esta es la nueva reforma que necesitamos: Hombres y mujeres a tiempo completo en la obra del señor. Congregaciones que ya no sigan a ciegas a sus líderes sino al Señor de su Iglesia. Pastores que se despojen de una vez por todas del servilismo humano y sus tradiciones y doctrinas de hombres y sigan al Jefe de Su Iglesia: ¡A Cristo el Señor! La nueva reforma que necesitamos deberá comenzar por cuestionar todo a nuestro alrededor. El porque hacemos las cosas como las hacemos. No somos católicos para no poner en balanza a nuestras madres iglesias o denominaciones, sus líderes, sus doctrinas, sus prácticas y sus enseñanzas. Debemos comenzar (luego de pesar nuestro corazón) por ese tenebroso rincón de la casa y después proseguir con lo que nos coloca un gran peso de tradiciones humanas y de pecados para no correr la carrera que tenemos por delante.(Heb12:1-2)
La gran diferencia hoy con Octubre 3 del 1517, es que los temas básicos no son doctrinales en esencia, aunque hay muchos temas graves doctrinales que tenemos que enfrentar. No son temas como los que provocaron la reforma de Lutero o Calvino. Es aun más complejo. Se trata de un asunto del corazón, de la mente, del espíritu y de la voluntad. Pero que a muy pocos realmente les importa. Será la gran tarea de todos el volver a traer el pensamiento de lo que es e implica una verdadera conversión a Cristo. Ese cambio radical de corazón, mente y voluntad. El radical abandono de la idolatría al Yo, nuestras agendas y ambiciones personales. Y decimos que es complejo porque una gran parte de la iglesia no piensa de esta forma. Piensa y siente igual que el mundo que le rodea. Por ello una “Iglesia con Propósito” al diseño de Rick Warren es una iglesia ya sin propósitos divinos. Es volver a traer los conceptos claros de que es Su Iglesia, como funciona, y como deben ser sus lideres. En este tema creo que la iglesia de hoy es hija de una reforma inconclusa de los siglos que nos precedieron. El volver a la sencillez de la predicación de la palabra, el evangelismo abierto y el enseñar la Palabra de casas en casas y no solo en un centralismo peligroso en los sermones pastorales dominicales. Esto implica revisar y “revirar” muchos de los conceptos de la vida espiritual, de la iglesia reunida, el culto dominical, los sermones, las estructuras físicas, el uso del dinero. En fin, es una tarea descomunal la que todos debemos enfrentar por delante. Por igual conlleva el desarraigar las apostasías reinantes, como las falsas doctrinas centradas en lo sobrenatural, la prosperidad material o aspectos de la “adoración” actual. Ya es hora de que la iglesia detenga y eche fuera de nosotros a esos músicos que provocan a los inconversos y borrachos a baliar merengues y salsas con el sagrado nombre de Jesús en sus letras y líricas. De no hacerlo pronto, Las Avispas se nos devolverán y nos picaran en medios nuestros cultos y asambleas. Es hora de con el “azote de cuerdas” de la Palabra de Dios volquemos las mesas de los cambitas en el templo, de los que venden corderos y palominos para ayudarnos a adorar. Esta nueva casta de adoradores y sus casas disqueras se han convertido en los nuevos santos de yeso de nuestras iglesias, son la nueva decoración de nuestros “altares”, donde la gente va casi a postrarse ante ellos y adorarles. Ya no podemos vivir sin ellos y sus melodramas en las iglesias. Ya es hora de una nueva Reforma, y decir que NO a todo sistema eclesiastico lleno de mandamientos de hombres, que nos someten a “no ver, no tocar, no hacer”. Pero que no refleja el amor y la entrega que hizo que Jesus, sus apostoles y Su Iglesia Primitiva se ganaran el titulo de “Aquellos que trastornan al mundo entero ... “ (Hechos 17:6)
Vamos, prediquemos la Palabra, ayudemos a las vuidas y huerfanos (como diria mi amada)... Y si nos da verguenza hacerlo, significa que nunca conocimos a Cristo.... y necesitamos empezar de cero.
Friday, August 17, 2007
Peru, estamos contigo!!!
Tuesday, August 07, 2007
Tuesday, June 26, 2007
Los Pobres de Jesus

1. Visión general. Jesús y los pobres.
Ciertamente, asumió la tradición israelita que exige proteger a los pobres (extranjeros, huérfanos y viudas), pero la amplió hacia todos los necesitados. Asumió, sin duda, el programa sabático y jubilar del Deuteronomio y de Lev 2 (con el perdón de las deudas, la libertad de los esclavos y el reparto de tierras) , pero quiso aplicarlo al pie de la letra, sino iniciando un camino intenso y extenso (más universal) de liberación, en la línea de los profetas, como nuevo Moisés llamado a liberar a los hebreos de la opresión que había en su propia tierra .
Su acción se sitúa en la línea de aquello que actualmente (en perspectiva racional) llamaríamos defensa de los derechos humanos, pero desborda ese nivel, porque la fuerza de la gracia le lleva más allá de la exigencia de lo que puede imponerse por leyes. Quizá pudiéramos decir que, asumiendo los principios de la teología de su pueblo (que promovía el amor a los pobres), Jesús terminó oponiéndose a la forma en que se concretaban, siendo justamente condenado en un plano de ley. Así podemos añadir que (sin rechazar temáticamente la ley) terminó enfrentándose con ella y poniéndose al lado de los ilegales de su tiempo. Aquí y no en palabras más o menos desligadas del contexto de su vida, ha de fundarse la opción preferencial de la iglesia en favor de los encarcelados.
1. Amó a los pecadores “oficiales”, varones y mujeres a quienes la tradición legal judía consideraba impuros: indignos de participar en el banquete (mesa, templo) del buen pueblo de la alianza. La tradición le coloca al lado de publicanos y prostitutas (cf. Mt 21, 31), es decir, de aquellos que “vendían” (tenían que vender) su dignidad (su identidad de hijos de Dios) por razones de dinero. En las márgenes de Israel se hallaban, como carne de cultivo de diversas violencias y opresiones. Allí fue a buscarles Jesús, para invitarles al Reino, iniciando con ellos un camino de nueva humanidad: no les condenó ni expulsó, no les obligó a reparar de un modo penitencial (en cárcel o castigo) el mal que habían hecho, sino que les ofreció su solidaridad y reino. Gran parte de los encarcelados de nuestro tiempo provienen de ese mismo entorno vital.
2. Buscó de un modo especial a los enfermos, leprosos y posesos, es decir, a los más pobres, los hombres y mujeres a quienes la “buena sociedad” consideraba malditos y expulsaba del espacio de la familia y comunidad sagrada. No había para ellos “cárcel” o castigo, entendida como reclusión o encerramiento, pero muchos vivían encerrados en los muros de su enfermedad y su impureza, expulsados del orden social. Pues bien, Jesús vino a ofrecerles su solidaridad y esperanza del reino. Muchos pobres actuales son como aquellos antiguos leprosos: apestados a quienes se expulsa de la sana sociedad; poseídos por la droga, amenazados por el “sida” y otros males. En su mayoría son enfermos o débiles mentales, como los antiguos endemoniados: incapaces de asumir la libertad de un modo activo, en un entorno duro que tendía (y tiende) a marginarles.
3. Compartió su camino con los pobres concretos (en un plano económico), ofreciéndoles no sólo la bienaventuranza del Reino (Lc 6, 20 par), sino un lugar en su mesa, abierta como espacio de encuentro para todos (cf. Mc 6, 30-44; 8, 1-10 par). Evidentemente, los pobres no eran piadosos, buenos “anawim”, como se ha dicho, llenos de Dios, incapaces de cometer crimen alguno. Hoy como entonces, muchos pobres resultan “peligrosos” para la buena sociedad que les expulsa, ignora y/o utiliza. Jesús no empezó por convertirles, trazando para ellos un programa penitencial de cambio e inserción en la sociedad constituida, sino que les acogió y reconoció tal como eran, ofreciéndoles a ellos y a todos los hombres, un camino de esperanza mesiánica, una buena nueva de riqueza y reconciliación abierta al Reino.
4. Jesús inició un mensaje y camino de liberación al servicio de unos marginados que eran como los actuales: prostitutas, compradas y vendidas por comercio sexual; publicanos, manipulados por cuestión económica; niños sin familia, militares odiados de un ejército de ocupación (o colaboradores de Roma), extranjeros rechazados por los puros judíos… Entre ellos se mantuvo, por ellos ofreció su palabra. Ciertamente, no quiso ser un separado en el sentido purista del término, no estuvo sólo con los excluidos, ni tampoco con los puros. Con unos y otros habló, para unos y otros ofreció su mensaje, en gesto de doble pertenencia. Así vivió y murió como mesías de frontera, mediador entre la “buena sociedad” (que le acabó matando) y los marginados o peligrosos de esa sociedad (con los que murió crucificado). Por eso, su memoria, celebrada por la iglesia, resulta inseparable del recuerdo de su conflicto social. “La noche en que fue entregado” (1 Cor 11, 23): así comienza toda fiesta cristiana, con la referencia a la prisión y muerte de Jesús.
Más que una religión en el sentido espiritualista (intimista), más que una organización social (estado bien estructurado), Jesús fundó un movimiento liberador especialmente dirigido a los más pobres (marginados, hambrientos) de su tiempo. De esa forma conoció los varios espacios de opresión de donde provienen actualmente la mayoría de los encarcelados. No se mantuvo en el desierto como Juan Bautista, esperando que llegaran los penitentes, para iniciar con ellos un camino de conversión. No fundó una escuela de sabios hermeneutas de la ley, ni un grupo de orantes separados (=fariseos), sino conoció las opresiones y compartió los sufrimientos de los últimos del mundo, muriendo en el centro de la conflictividad social y humana de su tiempo. Por eso su actitud sólo se entiende y sólo puede asumirse allí donde la iglesia (los cristianos) son capaces de encarnarse como él en el centro de la conflictividad humana..
Jesús centró su mensaje en la llegada del Reino de Dios, de un Reino que es buena nueva para los pobres y expulsados del sistema social y sanitario, religioso y político de su tiempo. De una forma lógica, sus discípulos, sobre todo los de tendencia helenista, interpretaron su vida y mensaje como evangelio, tal como indican, de un modo especial, → Pablo (cf. Gal 1, 6-11; Rom 1, 15-17) y Marcos (cf. Mc 1, 14-15; 13, 10; 14, 9). Jesús no teorizó sobre el sentido del Reino, sino que hizo algo mucho más importante: asumió y actualizó con su vida y con sus obras la promesa de evangelio, que se expresaba, sobre todo, en el libro de Isaías, ofreciendo a los pobres de su entorno la buena noticia práctica de la llegada de Dios, es decir, de la curación y plenitud de los más pobres.
(2) Se ha cumplido el tiempo, es tiempo de buena noticia para los pobres.
Esta certeza de que el tiempo se ha cumplido y de que irrumpe el reino de Dios como victoria de la vida y de la gracia de Dios sobre la muerte llena toda la historia de Jesús y fundamenta, de manera radical, sus gestos y palabras. Esta certeza es la razón de su mensaje, su ipsissima vox, el signo básico de su vida. A partir de aquí han de interpretarse sus restantes palabras de promesa y esperanza: el perdón, las curaciones y, sobre todo, el anuncio de la bienaventuranza para los pobres, que ahora destacamos
Felices vosotros, los pobres, porque es vuestro el reino de Dios.
Felices vosotros, los que ahora tenéis hambre, porque os saciareis.
Felices los que ahora lloráis, porque reiréis» (Lc 6, 20-21).
Como enviado escatológico de Dios, al final del curso de los tiempos, Jesús proclama el Reino de Dios y lo presenta como buena noticia para los pobres (del pueblo que fueren) y no como triunfo político, social o religioso del propio pueblo. Ese evangelio de los pobres no habla de aquello que siempre existía sobre el mundo; no es una enseñanza misteriosa o esotérica que sirve para desvelar los valores ocultos o profundos de las cosas (de la vida, de Dios o de los hombres), sino la voz definitiva de Dios que, irrumpe sobre el mundo y crea lo que dice, ofreciendo bienaventuranza a los más pobres
(3) Los pobres del evangelio.En este contexto se sitúa la escena en la que Jesús responde a los mensajeros de Juan Bautista. Parece una escena creada para mostrar las semejanzas y las diferencias entre los dos mensajeros de Dios: Juan, profeta del juicio; Jesús, evangelizador de los pobres. Los discípulos del Bautista le preguntan: «¿Eres tú el que ha de venir?». Jesús responde:
«Anunciad a Juan lo que oís y veis:
los ciegos ven y los cojos andan;
los leprosos quedan limpios y los sordos oyen;
los muertos resucitan
los pobres son evangelizados ¡
Y feliz aquel que no se escandalice de mí!» (Mt 11, 4-6; Lc 7, 22-23).
Las palabras del texto anterior, formuladas probablemente por la iglesia, definen el sentido y tarea del evangelio de Jesús, tal como lo han vivido y expandido las comunidades más antiguas, presentando a los enfermos, pobres y a los muertos como destinatarios de las → «obras de Mesías».
(a) Curar a los enfermos (cf. Is 35, 5-6; 41, 7). Ellos son, sin duda, los primeros pobres. Es indudable que Jesús ha curado a cojos y ciegos, sordos y leprosos; pues bien, esa curación aparece aquí enmarcada en un contexto de evangelio, es decir, de buena noticia salvadora.
(b) Evangelizar a los pobres (cf. Is 61, 1). Esta palabra asume el mensaje de la palabra anterior (curar al los enfermos) y la amplía, pues el concepto de pobre asume y amplía el signo anterior de los enfermos: pobres son todos los que sufren por diversas carencias materiales y sociales, como los hambrientos y llorosos de Lc 6, 20-21.
(c) Resurrección de los muertos. Los muertos son los pobres de los pobres, aquellos que no tiene ni salud, ni medios económicos ni vida; son los derrotados por la dura condición humana que destruye a todos los vivientes. Pues bien, el evangelio de Jesús que se inicia como curación de los enfermos y bienaventuranza de los desposeídos culmina en la esperanza de resurrección de los muertos. Al anunciar la resurrección de los muertos, la iglesia ha vinculado el evangelio de los pobres con la esperanza pascual de Jesús, que se expresa como triunfo de la vida sobre la muerte. De esa manea, la resurrección final, que será luego el centro del mensaje de la iglesia, sólo puede entenderse y proclamarse allí donde se asume el camino de Jesús, con su evangelio o buena noticia para los enfermos y los pobres.
Así lo ha interpretado Lc 4, 18 ss, cuando presenta la misión de Jesús en Nazaret, su pueblo. Entra en la sinagoga, toma el rollo de Isaías y proclama: «El Espíritu del Señor está sobre mí; por eso me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos, para dar la vista a los ciegos, para liberar a los contribulados, para anunciar el año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19). La buena noticia para los pobres se vincula aquí con la curación de los enfermos, la liberación de los cautivos y el anuncio del año de gracia, es decir, el perdón universal de Dios, abierto a todos, sin venganza contra los enemigos de Israel, como suponía el texto base de Is 61, 2.
Eso significa que los pobres no se identifican con los israelitas, sino con todos los necesitados del mundo, superando las fronteras entre Israel y las naciones. El evangelio no ratifica la distinción entre judíos y gentiles, sino que se abre, desde los pobres, a todos los hombres y mujeres. Por eso suscita escándalo, de forma que los nazarenos quieren matar a Jesús, pues rechazan su forma de anunciar la salvación a los pobres (cf. Lc 4, 22-30). Los nazarenos de todos los tiempos han querido silenciar el evangelio; pero el mensaje y camino de Jesús ha seguido resonando en el mundo.
Friday, June 22, 2007
La tristeza que me agobia...
Eran las 2 de la tarde, el dia era soleado, muy caluroso. Mis hermanos estaban orando por un par de prostitutas que se habian arrepentido de sus pecados, esos pecados que las alejaban del Dios Todopoderoso; y despues de un drama ofrecido por unos jovenes Misioneros fueron quebrantadas en su espiritu y corrieron llorando a la unica puerta abierta para la salvacion de sus almas -- Jesucristo--
En esos momentos un chispazo de alegria llego a mi ser, pero fue muy breve. En la situacion que me encontraba era para estar feliz... habia llegado el momento de la accion, de el Cristianismo que siempre quise ver, el que siempre he querido palpar. El Evangelio llevado a los pobres, a los oprimidos de la sociedad, a las prostitutas y drogadictos. Estaba en el campo de batalla, donde siempre habia querido estar. El Evangelio de mi Senor Jesucristo tal como es, en las calles, con los pobres, llevando Palabra de Dios, comida y bebida con todo el amor que solo puede venir del Padre y que el mundo no conoce.
Pero, en ese momento, senti una gran tristeza... no entendia el por que. Senti como El Senor, me llevaba a mi coche a recoger una botellita de agua que tenia guardada en el baul (trunk); al voltear a ver detras de el estacionamiento, pude observar como habia una "habitacion" improvisada a la interperie, un colchon roto, con sabanas sucias, latas vacias, ropa tirada.. etc... junto a un lago, estanque o que se yo. El dolor fue intenso, las ganas de llorar muy grandes. Senti como El Senor me dijo, "Ves, por eso estoy enojado con los que dicen que me conocen!!! Ellos gastan todos los recursos en construir enormes edificios, en ropas costosas, en luces multicolores para hacer en mi nombre un show, y he aqui los mas pequenitos, no tienen donde dormir decentemente, he aqui ellos no son expuestos al amor que yo tengo por ellos. Por eso mi ira no tardara contra todos los hombres que detienen la verdad".
Creo que Dios esta muy triste y mucho mas enojado que yo. El nos envio a dar las buenas nuevas a los pobres, a libertar a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a sanar enfermos, a proclamar el tiempo agradable del Senor... no a levantar edificios inmensos de millones de dolares, que mas parecen templo paganos. No nos llamo a formar grupos de rock "Cristiano" con fines de lucro, no nos mando a idolatrar hombres, a someternos a sus manipulaciones, ni a ser parte de sus pecados de vanagloria y lascivia. Y por eso el momento de dar cuentas llegara, y esta presto. Como diria el escritor de Hebreos, "Dura cosa es caer en las manos del Dios vivo".
Dios los perdone, y tenga misericordia de todos los que estan usando el Nombre de Jesus para su beneficio personal. Que dicen que lo conocen, pero no quieren andar como El anduvo.
Yo por mi parte, pondre mi ser en sacrificio vivo ante el altar de mi Senor, para aprender a buscar a los mas despreciados de la sociedad, a lo que el mundo no quiere. A los pobres, mal olientes, prostitutas, delincuentes, drogadictos, homosexuales... etc... y llevarles la Verdad, esa Verdad que la "Iglesia moderna" tiene encerrada entre cuatro paredes. De la cual se averguenza ante el mundo.
Es hora de apartar a los cabritos de las ovejas, y llevar el Evangelio a los que realmente oiran de buena gana. El Evangelio puro, como realmente es. No el adulterado, que esta siendo exportado desde los Estados Unidos hacia el mundo, ese "Evangelio" que se parece mucho al Sueno Americano. Ese "otro Evangelio" del cual escribio el Apostol en el libro de Galatas. Un "Evangelio" de diezmos y ofrendas, de saltos y brincos, de musica estruendosa, de "sentirse bien", de "arrebatar bendiciones"; de "todo sera para mi"; de "pactos con dinero"; Ese "Otro Evangelio" donde se idolatran al Yo y al Dinero. Clasicos dioses paganos de la sociedad Norteamericana.
Perdonenme, pero esa es la Verdad. El verdadero Cristiano, debe negarse a si mismo, tomar la cruz y seguir al Senor, y donde anduvo el Senor? Entre leprosos, ciegos, prostitutas, publicanos...
Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. (Lucas 14:13-14)
En esos momentos un chispazo de alegria llego a mi ser, pero fue muy breve. En la situacion que me encontraba era para estar feliz... habia llegado el momento de la accion, de el Cristianismo que siempre quise ver, el que siempre he querido palpar. El Evangelio llevado a los pobres, a los oprimidos de la sociedad, a las prostitutas y drogadictos. Estaba en el campo de batalla, donde siempre habia querido estar. El Evangelio de mi Senor Jesucristo tal como es, en las calles, con los pobres, llevando Palabra de Dios, comida y bebida con todo el amor que solo puede venir del Padre y que el mundo no conoce.
Pero, en ese momento, senti una gran tristeza... no entendia el por que. Senti como El Senor, me llevaba a mi coche a recoger una botellita de agua que tenia guardada en el baul (trunk); al voltear a ver detras de el estacionamiento, pude observar como habia una "habitacion" improvisada a la interperie, un colchon roto, con sabanas sucias, latas vacias, ropa tirada.. etc... junto a un lago, estanque o que se yo. El dolor fue intenso, las ganas de llorar muy grandes. Senti como El Senor me dijo, "Ves, por eso estoy enojado con los que dicen que me conocen!!! Ellos gastan todos los recursos en construir enormes edificios, en ropas costosas, en luces multicolores para hacer en mi nombre un show, y he aqui los mas pequenitos, no tienen donde dormir decentemente, he aqui ellos no son expuestos al amor que yo tengo por ellos. Por eso mi ira no tardara contra todos los hombres que detienen la verdad".
Creo que Dios esta muy triste y mucho mas enojado que yo. El nos envio a dar las buenas nuevas a los pobres, a libertar a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a sanar enfermos, a proclamar el tiempo agradable del Senor... no a levantar edificios inmensos de millones de dolares, que mas parecen templo paganos. No nos llamo a formar grupos de rock "Cristiano" con fines de lucro, no nos mando a idolatrar hombres, a someternos a sus manipulaciones, ni a ser parte de sus pecados de vanagloria y lascivia. Y por eso el momento de dar cuentas llegara, y esta presto. Como diria el escritor de Hebreos, "Dura cosa es caer en las manos del Dios vivo".
Dios los perdone, y tenga misericordia de todos los que estan usando el Nombre de Jesus para su beneficio personal. Que dicen que lo conocen, pero no quieren andar como El anduvo.
Yo por mi parte, pondre mi ser en sacrificio vivo ante el altar de mi Senor, para aprender a buscar a los mas despreciados de la sociedad, a lo que el mundo no quiere. A los pobres, mal olientes, prostitutas, delincuentes, drogadictos, homosexuales... etc... y llevarles la Verdad, esa Verdad que la "Iglesia moderna" tiene encerrada entre cuatro paredes. De la cual se averguenza ante el mundo.
Es hora de apartar a los cabritos de las ovejas, y llevar el Evangelio a los que realmente oiran de buena gana. El Evangelio puro, como realmente es. No el adulterado, que esta siendo exportado desde los Estados Unidos hacia el mundo, ese "Evangelio" que se parece mucho al Sueno Americano. Ese "otro Evangelio" del cual escribio el Apostol en el libro de Galatas. Un "Evangelio" de diezmos y ofrendas, de saltos y brincos, de musica estruendosa, de "sentirse bien", de "arrebatar bendiciones"; de "todo sera para mi"; de "pactos con dinero"; Ese "Otro Evangelio" donde se idolatran al Yo y al Dinero. Clasicos dioses paganos de la sociedad Norteamericana.
Perdonenme, pero esa es la Verdad. El verdadero Cristiano, debe negarse a si mismo, tomar la cruz y seguir al Senor, y donde anduvo el Senor? Entre leprosos, ciegos, prostitutas, publicanos...
Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. (Lucas 14:13-14)
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